martes, 2 de febrero de 2010

Reflexión sobre los problemas de la Educación en España

Hoy en clase de O.C.E la profesora nos ha propuesto las siguientes cuestiones: ¿Cuáles son los problemas en la escuela actual?, ¿por qué hay tantos?, ¿de dónde surgen?, ¿cómo se arreglarían?
Antes de dar mi opinión personal al respecto, resumiré brevemente lo que hemos conversado en el aula ya que han salido opiniones muy interesantes. A la pregunta ¿cuáles son los problemas existentes en la escuela? se comentaron los siguientes:

  • El fracaso escolar: tenemos unos porcentajes muy altos de abandono escolar a edades tempranas.

  • La falta de autoridad de los profesores en el aula.

  • La poca educación que reciben los niños desde casa. Los alumnos no reciben las enseñanzas básicas desde su hogar, existe una gran desatención por parte de la familia.

  • La poca inversión en la educación: los centros no disponen de los recursos necesarios para realizar adecuadamente la práctica educativa.

  • La evaluación: se pasa de curso repitiendo, no se le exige al alumno lo suficiente,...


A mi parecer, el problema fundamental de la educación en España es la falta de reconocimiento social tanto del servicio (enseñanza) como de la profesión (magisterio). A partir de esta realidad surgen todos los problemas que se han mencionado previamente. Si se valorará realmente este servicio, como derecho y deber del ciudadano, se resolvería tanto el fracaso escolar como la falta de autoridad del maestro.
En primer lugar, el estado pondría su empeño e interés por mejorar la enseñanza, no realizando normativas superficiales sino apoyando a este sector, dando tanto recursos como respaldo social y político. Un ejemplo claro de este menosprecio social es la poca relevancia que toma la educación tanto en los medios de comunicación como en el gobierno. Si realmente los políticos valoraran la educación se dedicarían a conversar extendidamente sobre los problemas que he citado anteriormente, buscarían soluciones y las pondrían en práctica. Todos los partidos se unirían en este sentido, habría consenso y no la eterna disputa que vemos cada día por la televisión.
Por otra parte, cuando se debate en los medios sobre educación en pocas ocasiones vemos a profesionales de este campo. Nos parecería una locura ver un programa sobre medicina protagonizado por matemáticos o ingenieros industriales, sin embargo estamos acostumbrados a oir hablar a muchas personas sobre educación sin tener los conocimientos necesarios para ello. Queda evidente el puesto que tiene nuestra profesión.
Quería aprovechar la ocasión para reflexionar sobre otro asunto que está relacionado con esto último: la valoración que tienen los docentes de educación secundaria. No entiendo cómo el reconocimiento de este tipo de profesiones se mida por la cantidad de conocimientos que se enseñan y no por la complejidad de la tarea a realizar. Si bien es cierto que en la actualidad existen muchos conflictos en el instituto, deberíamos preguntarnos el por qué de esta situación ¿No podría ser porque los docentes no están cualificados para su tarea?
¿Cómo es posible que un licenciado en una materia determinada se “coloque” como “maestro en secundaria” realizando solo un curso? Si es complejo educar a niños, no me puedo imaginar cómo será a chicos y chicas adolescentes. Realmente es necesario que el profesorado esté preparado y cualificado para su práctica educativa, es decir, es imprescindible realizar la carrera de magisterio.
Sin embargo, esta exigencia no existe y por el contrario, se sigue apreciando más (tanto económicamente como socialmente) la función del docente de secundaria. Que paradójico, si es desde la Educación Primaria dónde vienen los alumnos, dónde se llevan a cabo sus primeros aprendizajes y se forjan sus bases cognitivas, psicológicas y lingüísticas. Creo que las personas no son conscientes de los conocimientos que deben adquirir los maestros de Educación Primaria. Estos no se reducen a los temas que se dan en la escuela (mucha gente sigue pensando que es así), sino que se estudian otras ciencias mucho más complejas, interesantes e importantes como psicología, didáctica, teoría de la educación y sociología.
También creo que deberían cambiar la carrera de magisterio. Desconozco cómo será con el nuevo plan de estudios. Ojalá se mire realmente por mejorar la educación actual y se centre en formar a docentes competentes. En este sentido pienso que si realmente se reconociera esta profesión, se nos exigiría muchos más conocimientos, actitudes y aptitudes en nuestra carrera. Se harían criterios de selección más específicos y estrictos. No todas las personas valen para ser maestros, es una realidad. Sería perfecto que la vocación se pudiera medir mediante exámenes, calificaciones,.. Quizás sea algo utópica y plantee soluciones difíciles de hacer realidad.
Al margen del reconocimiento del maestro, existen muchos más problemas que afectan en la escuela. Entre otros destacan:

Fracaso escolar.
Para mí es consecuencia de la sociedad actual. Vivimos en una sociedad del consumismo, donde lo más importante es la cantidad de dinero que se tenga (capitalismo), la imagen externa (la belleza, la apariencia) y la importancia del poder sobre los demás (el reconocimiento por parte de los grupos sociales, el status social) ¿Dónde queda la pasión por aprender? Está claro que no muy bien parada. Ni los medios, la familia, las amistades valoran la sabiduría, un ejemplo es el aprecio que se tiene por las personas mayores. Lo que importa es mantenerse joven a cualquier precio, una persona con experiencia, sabia, mayor, no aporta nada en especial a esta sociedad.
¿Cómo conseguir la felicidad? Mediante la diversión, el ocio, el derroche en uno mismo, los lujos. La pena es que la educación no se considera un lujo, cuando debería serlo. Es una fortuna poder aprender, recibir enseñanzas de nuestros mayores, socializarnos con los iguales, prepararnos para el futuro, formarnos como personas,... Es cierto que la educación ya es un derecho para todos, y estoy totalmente de acuerdo, pero también es verdad que esto puede conllevar a no valorarlo. Como ya nos lo dan, no nos tenemos que esforzar por tenerlo, nos viene dada por ser ciudadanos, ¿qué mérito tiene? Esta conciencia puede ser efecto de este afán por competir (característica de la sociedad actual).
¿Para qué estudiar? Sólo para conseguir un trabajo mejor, para ganar más dinero. Y no quiero ser hipócrita, yo no trabajo gratis. Lo que digo es que se ha perdido el norte, no valoramos lo realmente importante, el por qué de nuestra profesión, la vocación, ser feliz con lo que se hace. Solo pensamos en el para qué. A mi parecer, este problema de base esta en la conciencia de la mayoría de sociedad.
Si nos planteáramos realmente por qué se va a la escuela, si lo hiciéramos entender a los más jóvenes, si confiáramos en las capacidades de nuestros jóvenes si valoráramos este espacio de desarrollo personal, , no sólo como medio de mejorar la economía, de estar a la altura de las competencias europeas, sino como mejorar la conciencia moral de nuestros jóvenesel fracaso escolar no existiría. Con lo divertido que es aprender, descubrir, investigar, reflexionar,...
En conclusión, el fracaso escolar surge de una desmotivación generalizada de la juventud, influenciada por la visión que ésta recibe de su entorno.

Falta de autoridad de los maestros.
En este sentido, lo tengo bastante claro, la autoridad la gana el maestro con su esfuerzo y debería ser concedida por los alumnos por la posición que tiene. Esta realidad se arreglaría si la sociedad fuera consciente de la importancia que tiene la educación, si valoraran el papel del maestro en el desarrollo del sujeto. Si los profesores fueran personas realmente competentes y merecedoras de esa autoridad.

Falta de educación en casa.
Que los alumnos están desatendidos en sus hogares es cierto, y cada vez ocurre más. A mi parecer esto se debe a las exigencias económicas a las que están sometidas las familias en la actualidad. Ya no sólo los dos padres tienen que trabajar sino que tienen que estar pluriempleados para poder seguir adelante. Cuando la situación económica es tan complicada, la educación toma un papel secundario. Los familiares deben recurrir a terceros (niñeros/as, abuelos,...) en la educación de sus hijos. No pueden dedicar el tiempo que desean, y cuando lo tienen deben realizar las tareas del hogar, o están demasiado cansados para ser pacientes con sus hijos.
Primero: la economía debería mejorar, segundo: los padres deberían priorizar. ¿Es más importante hacer horas extra para ganar dinero y comprarme ese plasma tan esperado, o pasar tiempo con mi hijo? ¿Prefiero ganarme mis ahorros para hacerme una operación estética o en un viaje guiado a Roma con mis hijas?
Poca inversión en educación. Soy de las que opinan que no hace falta tener muchos recursos para formar aprendizajes significativos. Aún así, pienso que habría que invertir más en educación, sobretodo en centros de educación especial. Es fundamental que un maestro esté a gusto en el centro donde ejerce su profesión, para ello debe estar respaldado por un equipo amplio y competitivo de docentes. Si faltan recursos personales en un colegio, el maestro trabaja baja más presión y puede desmotivarse porque no puede con todo.
Como dato curioso al respecto, me parece curioso que hayan padres que les cuesten soltar algo de dinero cuando se trata de excursiones didácticas y guiadas y no escatima en caprichos para sí mismos.

Evaluación.
No creo que la causa fundamental del fracaso escolar sea la evaluación, aunque sí que afecta considerablemente en la motivación de los alumnos. Es cierto que los niños necesitan muchas veces algo de presión para estudiar. Si los alumnos pueden pasar de curso con alguna asignatura pendiente, si encuentran dificultades en aprobarla está claro que la dejará para el año siguiente. Esta realidad fomenta la ley del mínimo esfuerzo, y no valora realmente el trabajo del alumnado.

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