martes, 24 de enero de 2012

Ventajas e inconvenientes del Proyecto Genoma Humano.

En la última parte del tema 3 de Antropología de la Educación titulada "La biología humana y sus consecuencias pedagógicas" los autores mencionan una cuestión que despertó más de una discusión: El proyecto Genoma Humano.

Os paso un poquito de información sacada de nuestra querida Wikipedia. Por favor, que no sea cierto eso que mencionan: "internet se va al traste", "el cierre de Megaupload es el comienzo del apocalipsis en la red" y que fuentes tan ricas como ésta se esfumen con un click. Tampoco me gustaría que sucediera lo mismo con los blogs, "para una vez que lo utilizo a menudo, ¡jo!". Además con la cantidad de enlaces y videos que pongo ya debería estar entre rejas. Menos mal que me sigue poca gente (muy poquita... ¡y se os quiere mucho! Hacéis sentirme menos loca y que esto no se vuelva en un simple monólogo).

¿En qué consiste este proyecto? Fue una investigación científica que se realizó con el objetivo fundamental de determinar la secuencia de pares de bases químicas que componen el ADN e identificar y cartografiar los genes del genoma humano (que no son precisamente pocos) desde un punto de vista físico y funcional.
Fue fundado en 1990 en el Departamento de Energía y los Institutos Nacionales de la Salud de los Estados Unidos (gracias a una grandísima aportación, hablo de mucha pasta... sí, hay países que no les importa hacerlo), bajo la dirección de James D. Watson.
Gracias a la amplia colaboración internacional, a los avances en el campo de la genómica y en la tecnología computacional, se hizo un borrador inicial del genoma en el año 2000.

El "genoma" de cualquier persona (a excepción de los gemelos idénticos y los organismos clonados) es único. Conocer la secuencia completa del genoma humano puede tener mucha relevancia en cuanto a los estudios de biomedicina y genética clínica, desarrollando el conocimiento de enfermedades poco estudiadas, nuevas medicinas y diagnósticos más fiables y rápidos. Y aquí está el dilema en cuestión que exponen en el libro "Antropología de la Educación":
Estos conocimientos pueden ser de gran utilidad (incluso indispensables) para hacer una educación individualizada y eficaz. El "asesoramiento genético" puede ser beneficioso ya que informa y ayuda al afectado. "¿Cómo podemos actuar sobre unos conocimientos que se ignoran?" se preguntan los autores.
Sin embargo, poseer este saber no nos hace sentirnos mejor. Esta información puede convertirse en un elemento discriminatorio que puede ser utilizado por diferentes entidades que nos perjudicarían a más de uno (póngase el caso de aseguradoras y empresas que conocieran nuestro riesgo a padecer ciertas enfermedades que en un principio no nos parecen afectar). Y de aquí la otra duda "¿cómo organizar la vida y educar a alguien que sepa de los riesgos que le acechan?, ¿se vulnera la privacidad del ser humano?".

Entonces vemos sobre la balanza por un lado el conocimiento y por otro la ignorancia. Personalmente prefiero la segunda. ¿Por qué?
Os confesaré que tengo muy poca memoria, siempre tuve problemas para estudiar. Mucha gente de mi entorno lo duda, porque mis resultados académicos fueron buenos. Sin embargo, eso es una realidad: siempre me ha costado memorizar y olvido con mucha frecuencia. Esto me llevó a esforzarme el doble o el triple de lo normal para poder estar a la altura. Con el tiempo descubrí que sí que tengo memoria, solo que es algo caprichosa (es muy selectiva).
La cuestión: seguro que esto se podría ver de algún modo en mi secuencia génica. Me aterra pensar que un científico me hubiera dicho en su tiempo que esto tiene una razón genética. Porque mi pensamiento no pasaba de ser una valoración subjetiva y sin fundamento científico. Según el "dictamen" del profesional, todo aquello cambiaría mi manera de ver el mundo. También me asustaría mucho que me dijeran que en mi vejez padeceré Alzheimer (aunque eso sea lo más que probable porque tengo casos cercanos en mi familia).

Esto me recuerda un poco a una escena de la película Big Fish de Tim Burton (una de mis películas favoritas). Uno de los personajes es una bruja que tiene un ojo de cristal, si miras en él ves tu muerte. ¿Preferirías conocerlo?

Para mí gana el misterio a la incertidumbre. ¿A qué me refiero? Creo que merece la pena correr el riesgo de no explotar al 100% los recursos cuando tenemos un conocimiento detallado del genoma humano. Prefiero intentar acercarme lo máximo posible a ese propósito sin utilizar estas ventajas peligrosas que nos pueden llevar al determinismo.

Pues bien, después de realizar un pequeño borrador de mis pensamientos a raíz de estos apuntes leo en la wikipedia:

"descubrir toda la secuencia génica de un organismo no nos permite conocer su fenotipo. Como consecuencia, la ciencia de la genúmica no podría hacerse cargo en la actualidad de todos los problemas Èticos y sociales que ya están empezando a ser debatidos. Por eso el PGH necesita una regulación legislativa relativa al uso del conocimiento de la secuencia genómica, pero no tendría por qué ser un impedimento en su desarrollo, ya que el saber en sí, es inofensivo."

Jolín Laura, si sabías que este dilema ético no tenía fundamento ya lo podías haber puesto al principio, ¿no? Pues sí, pero la entrada se quedaría muy corta. Además no soy la única que habla sobre cuestiones fuera de la realidad (como el más allá).

Nunca viene mal pensar en un "y si..." para replantearnos la moralidad que subyace nuestros actos y proyectos. ¿No crees?

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